El frizz, frecuentemente interpretado como simple falta de hidratación, es en esencia una cuestión estructural que afecta a la capa más externa del cabello. Concretamente, implica el levantamiento de las escamas cuticulares, una condición conocida como hidrofobicidad.
Cuando el cabello está sano, las escamas de la cutícula permanecen planas, superpuestas como las tejas de un tejado. Esta superficie lisa refleja la luz, aportando brillo, y actúa como barrera frente a los agresores ambientales.
Las fibras capilares absorben la humedad atmosférica, lo que provoca su hinchazón. Si la cutícula está comprometida —por tratamientos químicos o calor, por ejemplo— estas escamas no se expanden de manera uniforme y se levantan, dando lugar a una textura rugosa e irregular.
El cabello muy poroso, a menudo consecuencia del daño acumulado, presenta huecos e irregularidades en su cutícula. Estas imperfecciones permiten que el agua penetre y salga rápidamente, generando ese frizz característico mientras el cabello intenta equilibrar su humedad interna con la del entorno.
El pH natural del cabello, situado normalmente entre 4,5 y 5,5, es fundamental para mantener la integridad de la cutícula. Los productos con un pH alcalino pueden provocar que la cutícula se hinche y se abra, agravando el frizz.
La mayoría de los enfoques convencionales abordan el frizz simplemente añadiendo oclusivos pesados. Evera, en cambio, apuesta por ingredientes biomiméticos que ayudan a sellar y suavizar la cutícula, favoreciendo un intercambio de humedad equilibrado.
Ingredientes como ciertos polisacáridos y ceramidas son esenciales. Estos compuestos refuerzan la barrera lipídica natural del cabello, previniendo una absorción excesiva de agua y favoreciendo la alineación de la cutícula.
La aplicación de aclarados suaves y ácidos, o de productos formulados con un pH equilibrado, contribuye a sellar la cutícula, reduciendo su tendencia a levantarse y, con ello, mitigando el frizz.
No se trata de saturar el cabello de humedad, sino de gestionar cómo interactúa la humedad con la fibra capilar. Una cutícula bien sellada previene la hinchazón indeseada y la consecuente aspereza.
Entender el frizz como un desequilibrio estructural relacionado con la cutícula, y no como mera sequedad, permite adoptar un enfoque más preciso y eficaz para la salud del cabello.